Pedido QR
Que el huésped escanee y pida. La cuenta se abre al huésped, no a la mesa.
El huésped escanea el código de la mesa o de la tumbona y pide desde el menú QR que ya tiene abierto delante. El pedido llega al instante al panel del personal: se acepta, se prepara, se entrega y se anota en una cuenta que viaja con el huésped. Ni una app aparte, ni esperar a que un camarero mire.
Se monta sobre el menú QR que ya tienes · El huésped no descarga nada




El huésped llena la cesta en el mismo menú QR que ya escaneó.
El problema
¿Por qué un pedido tiene que pasar por la memoria de alguien antes de llegar a la cocina?
En un servicio de mediodía cargado, lo que más se rompe es el trayecto del pedido de la mesa a la cocina. Pedido QR elimina ese trayecto: en cuanto se hace el pedido, ya está en la pantalla de quien lo va a preparar.
Llamar a un camarero a cuarenta metros
El huésped de la tumbona o camina hasta la barra o espera a que un camarero se fije en él. Quien espera pide menos, y el personal que corre todo el día se agota antes.
Un pedido mal entendido entre el ruido
Un pedido que se lleva en la cabeza cambia de forma al cruzar una sala llena. La cocina intenta descifrar una letra, la barra pregunta de qué mesa era, y el plato equivocado sale y vuelve.
Reconstruir en caja quién tomó qué
La pareja que se pasó a la sombra, dos desconocidos que comparten una tumbona doble, el huésped que pide desde la piscina toda la semana: si la cuenta va atada a la mesa o a la tumbona, todo se mezcla.
Cómo funciona
Escanear, pedir, seguirlo en el panel y cerrar la cuenta con el huésped
- 1
Escanear
El código de la mesa o de la tumbona abre el menú QR que el huésped ya conoce. El código solo dice adónde hay que llevar el pedido.
- 2
Pedir
El huésped llena su cesta y en la pantalla de confirmación ve adónde va el pedido y en qué cuenta se anota. Los precios se recalculan en el servidor.
- 3
Seguirlo en el panel
El pedido cae en el panel en vivo: aceptado, en preparación, listo, entregado. La cocina y la barra ven solo los artículos que van a su estación.
- 4
Cerrar la cuenta
El personal cierra la cuenta desde la mesa o desde el listado de cuentas. Varias cuentas se cierran de una vez, juntas o por separado, sin tener que unirlas antes.
- 2 × Café fríoBarra
- 1 × Cazuela de gambasCocina
La misma cuenta en otro sitio: la comida también se anota ahí y todo se cierra una sola vez por la noche.
Representación esquemática. El panel real está en la captura.

La cuenta
La cuenta se abre al huésped, no a la mesa
Adónde hay que llevar una bebida y en qué cuenta se anota son dos datos distintos. Separarlos es lo que permite que una misma cuenta viaje con el huésped de la tumbona al bar de la piscina y de ahí al restaurante, mientras dos personas en la misma mesa mantienen cuentas separadas si quieren.
- Cuenta personal: se abre sola con el primer pedido del teléfono.
- Cuenta compartida: se abre con un nombre y un código corto; todo el grupo se une a la misma cuenta, y quien reinicia el teléfono vuelve a entrar con esos dos datos.
- Cuenta de estancia: se abre en recepción a nombre de la habitación, no le afectan los cierres de fin de día, se puede alargar la fecha de salida y se paga al hacer el check-out.
- Puente con la reserva: la entrada abre la cuenta, el enlace de pedidos ata el teléfono del huésped a ella, y cancelar la reserva la cierra.
Según tu local
El mismo módulo, funcionando como funciona cada local
Las reglas de pedido se definen para todo el negocio y luego se pueden cambiar por zona y por unidad. Un hotel puede trabajar con una regla en la piscina y con otra en su restaurante.
La tumbona 42 pide sin caminar hasta la barra
El huésped pide sin hacer señas a una barra que está a cuarenta metros. La cuenta es del grupo: la misma cuenta cubre la tumbona, el bar de la piscina y la comida, y se cierra una vez al final del día. El personal ve el nombre de la tumbona en cada comanda, y una anulación por “no había nadie” marca toda la cuenta, así que el siguiente ayudante lo sabe antes de salir.
- La pareja que se pasa a la sombra conserva su cuenta; dos desconocidos en una tumbona doble mantienen cuentas separadas
- Un solo código de zona cubre toda la playa y el personal lo cambia cuando quiere
- Con el ajuste “playa estricta”, sin el código que da el personal no se anota ni un artículo
Ajuste predefinido “playa estricta”: el personal abre una cuenta por grupo y le da su código. Incluso quien reinicia el teléfono vuelve a su cuenta con el mismo nombre y código.
Una semana de pedidos llega a recepción como una sola cuenta
La cuenta de estancia se abre en recepción a nombre de la habitación; desde la piscina, la barra y la habitación se pide siempre a la misma cuenta y se paga al salir. No le afectan los cierres de fin de día y, si el huésped alarga la estancia, la cuenta se alarga con ella y los teléfonos atados a ella siguen dentro.
- Una semana de pedidos llega como una cuenta, no como siete
- Ligada a la reserva: la entrada abre la cuenta y el enlace de pedidos ata el teléfono
- La piscina puede trabajar con una regla y el restaurante con otra
Un establecimiento de todo incluido que no cobra no muestra importes ni al huésped ni a caja; los pedidos se registran igualmente para los informes.
Escanear y pedir; no hace falta código
Dos personas en la misma mesa pueden mantener cuentas separadas sin decírselo a nadie, y caja cierra varias cuentas a la vez marcándolas, sin unirlas. La cocina puede empezar un artículo sin arrancar todo el pedido: la bebida y el plato principal salen de sus estaciones de forma independiente.
- La cuenta personal se abre sola con el primer pedido
- La cocina y la barra ven solo los artículos que van dirigidos a ellas
- Aceptar, empezar, listo y entregado, artículo por artículo
Ajuste predefinido “restaurante relajado”. El punto de partida adecuado para cualquier local donde el personal ve la mesa con sus propios ojos.
Un café y varias rondas, en el mismo flujo
Ni descargar una app, ni esperar a que el camarero se dé la vuelta. Un café rápido y varias rondas de una noche larga se acumulan en la misma cuenta, y en una barra llena el sitio que aparece en la comanda responde a la pregunta de qué mesa era.
- El pedido cae en la barra en cuanto se hace, sin esperar a que alguien pase por la mesa
- En horas punta, aprueba el primer pedido para ver al huésped una vez y deja libre el resto
- Un límite de pedidos por mesa acota el mal uso
Ajuste predefinido “prudente”: el primer pedido espera la aprobación del personal y a partir de ahí queda libre.
Un código de un día para un evento de un día
A la zona del evento se le asigna un código; los asistentes lo introducen una vez en su teléfono y piden. Como el código pertenece a la zona, se cambia cuando termina el evento; las cuentas se cierran con el barrido nocturno, salvo las que quedan sin pagar.
- El código de zona es corto y se puede decir en voz alta; la protección no está en el secreto, sino en el límite de intentos
- Cinco intentos fallidos por teléfono y veinte en toda la zona bloquean quince minutos
- La pantalla de cuentas abiertas lista al día siguiente lo que quedó sin pagar
Ajuste predefinido “evento”. Si ya hay un TPV, Pedido QR puede funcionar solo como capa de recogida y reparto de pedidos, y el cierre de cuentas se queda en el otro sistema.
Seguridad y autorización
Escanear un código QR, por sí solo, no anota ni un céntimo en ninguna cuenta.
El código QR identifica un sitio; dice adónde hay que llevar la bebida. No dice en qué cuenta se anota, porque cualquiera puede fotografiar un código QR y el código sigue ahí mucho después de que se levante quien estaba en esa mesa. Un teléfono se une a una cuenta solo con una autorización que se le ha dado: código de zona, nombre y código de la cuenta, aprobación del personal o enlace de la reserva.
Eje 1
¿Cómo consigue un teléfono el derecho a pedir?
Eje 2
¿En qué tipo de cuenta se puede anotar un pedido?
Cada ajuste se define para todo el negocio y se puede cambiar por separado por zona y por unidad.
Cuatro ajustes predefinidos para empezar
Para locales donde el personal ve la mesa. Escanear y pedir; con el primer pedido se abre una cuenta personal en el teléfono, y el grupo que quiera monta una cuenta compartida.
El personal abre una cuenta por grupo y le da el código al huésped. Sin ese código no se anota nada: ni desde el teléfono de quien pasa por ahí, ni desde el del huésped después de reiniciarlo.
Para zonas temporales. El asistente introduce el código de zona una vez en su teléfono; cuando acaba el evento, el código se cambia.
Para locales que prefieren ver al huésped una vez antes que pedir un código cada vez. El primer pedido espera la aprobación del personal; después, ese teléfono pide con libertad.
Lo que está protegido
- La identidad del huésped es una clave aleatoria de 186 bits generada en el servidor y guardada en una cookie HttpOnly; en el servidor solo se conserva su resumen y ningún código de la página puede leerla.
- El huésped ve solo sus propios pedidos y, si está en una cuenta compartida, esa cuenta. La cuenta de otro grupo no es visible bajo ninguna circunstancia.
- Al unirse a una cuenta, un nombre equivocado y un código equivocado reciben la misma respuesta en el mismo tiempo; desde esa pantalla no se pueden descubrir las cuentas del local probándolas una a una.
- Los intentos con el código de zona están limitados: cinco fallos desde un teléfono, o veinte en toda la zona, bloquean quince minutos.
- Los precios no salen de la cesta, se calculan en el servidor. Las acciones del personal están separadas en permisos según el daño que causan cuando se hacen mal.
- La falsificación de petición entre sitios (CSRF) se cierra con una lista estricta de orígenes permitidos y rechazando cualquier tipo de contenido que no sea JSON.
Lo que se acepta a propósito
- Un código oído de pasada funciona. Los códigos se dicen en voz alta en la tumbona; la protección no está en el secreto del código, sino en el límite de intentos.
- Un QR fotografiado funciona, porque un QR es un sitio y el sitio ya está a la vista de todos. Solo determina el punto de entrega, nunca la cuenta.
- El huésped que borra los datos del navegador es, para el sistema, un teléfono nuevo; lo que de verdad acota el mal uso es el límite de pedidos por mesa.
El sistema no lo bloquea, pero se lo enseña al personal
- El primer pedido de un teléfono que acaba de unirse a una cuenta se marca aparte en el panel; el camarero que lo lleva sabe quién se ha añadido a la cuenta.
- Cada artículo lleva al lado desde qué sitio se pidió. Un pedido hecho desde la tumbona 18 a la cuenta de la tumbona 42 llama la atención.
- Una anulación por “no había nadie” marca toda la cuenta; los pedidos siguientes se miran con recelo.
- En la pantalla de la cuenta se ve cuántos teléfonos están atados a ella; cuatro teléfonos en una mesa de dos es una pregunta.
No son fallos que se hayan colado. Son decisiones de producto tomadas a conciencia y documentadas: en lugar de bloquear el caso sospechoso, el sistema lo pone delante de quien tiene que decidir.
Para tu equipo
El panel se ajusta al permiso, no a la pantalla
Los permisos se separan según lo que le cuesta al negocio una acción hecha mal. A un ayudante de temporada le das un teléfono que solo puede decir “entregado”; caja cierra cuentas sin tocar la cola de la cocina.
Huésped
Llama al camarero, espera, camina hasta la barra
Pide desde donde está sentado; ve sus pedidos y el total de la cuenta compartida.
Ayudante
Con la comanda en la mano, preguntando adónde va
Una sola lista de “listos”, con el nombre de la mesa o la tumbona al lado de cada artículo y entrega en un toque.
Cocina / Barra
Intentando descifrar comandas escritas a mano
Ve solo los artículos que van a su estación; los acepta y los prepara línea a línea.
Camarero
Toma el pedido y después lo mete en el sistema
Abre cuentas para los grupos, gestiona el panel y hace avanzar los artículos.
Caja
Intentando reconstruir quién comió qué
Cierra desde la mesa o desde el listado de cuentas; varias de una vez, juntas o por separado.
Recepción
Persiguiendo los extras de la habitación
Abre una cuenta de estancia a nombre de la habitación; si el huésped alarga la estancia, alarga la cuenta.
Propietario
Gestiona a base de suposiciones
Cada pedido, importe, artículo, sitio y hora queda guardado como estadística permanente.
Ocho permisos, asignados al rol que quieras
La asignación de estación es distinta del permiso: poner a alguien en la barra solo acota lo que ve, no lo que puede hacer. Un artículo que no se dirige a ninguna estación sigue siendo visible para todos; ningún trabajo desaparece en silencio.
- Ver pedidos
- Preparar pedidos
- Entregar pedidos
- Anular pedidos
- Aprobar pedidos de huéspedes
- Gestionar cuentas
- Cerrar cuentas
- Ajustes de pedidos

Reglas del dinero
Seis reglas en las que caja puede apoyarse
- El importe de un pedido es el de los artículos que lleva. Si se borra un artículo, aunque ya esté entregado, se descuenta de la cuenta y no solo de la comanda.
- Una cuenta sin pagar solo la puede cerrar una persona. El barrido nocturno que cierra las cuentas olvidadas no toca las que tienen deuda y traslada el teléfono del huésped al día siguiente.
- Una cuenta cerrada por error se vuelve a abrir, y la marca de “pagado” de sus pedidos se retira con ella.
- Corregir el registro y reabrir la cuenta son dos operaciones distintas. Registrar un pago que llega tarde no vuelve a poner en servicio una cuenta cerrada.
- La pantalla de cuentas abiertas lista las cuentas sin pagar de todos los días, de la más antigua a la más reciente, con totales por moneda.
- Los totales siempre se calculan a partir de los pedidos, no se guardan aparte en la cuenta; así no sale ninguna cifra que no cuadre.
Privacidad y conservación
A los doce meses se borra la persona y quedan las estadísticas
Se borran nombres, teléfonos, notas, nombres de cuenta y textos libres; el pedido, el importe, el artículo, la hora y el sitio se quedan para los informes. Los dispositivos de huésped que llevan mucho tiempo sin usarse se eliminan por completo y los intentos de código fallidos se limpian cada día. En una cuenta compartida, los demás aparecen con un número y no con su nombre: ver el total no significa ver a las personas.
Lo que no se ha incluido a propósito
No hay pago del huésped dentro de la aplicación; la cuenta se cierra en el local. No hay herramienta para unir cuentas; la pregunta de “juntas o por separado” la resuelven las casillas de la pantalla de cierre. No hay botón de “pedir la cuenta” del lado del huésped. Nada de esto falta: todo está decidido.
QR Menu le enseñaba el menú al huésped y Reservas gestionaba su mesa. Pedido QR completa el eslabón que faltaba entre los dos: no hace falta que una persona se meta en medio de cada petición.
FAQ
Sobre Pedido QR
No. El huésped escanea el mismo código QR que ya escanea para el menú y pide desde su navegador. No hace falta ninguna app aparte, ni registro, ni contraseña. A los huéspedes que llegan desde el navegador interno de Instagram o Facebook se les lleva al navegador del propio teléfono antes de pedir.
No. Las cuentas las cierra el personal en el local; por Mezivo no se mueve dinero. Es una decisión de producto tomada a conciencia: tu caja y tu sistema de cobro actuales se quedan tal cual.
No. El código QR identifica solo un sitio y ningún teléfono queda atado a una cuenta por el simple hecho de escanearlo. Un teléfono se une a una cuenta únicamente con el código de zona, el nombre y el código de la cuenta, la aprobación del personal o el enlace de la reserva. En el ajuste más estricto, las cuentas personales se desactivan por completo.
Sí. Pedido QR se puede usar solo como la capa que recoge los pedidos y los reparte a las estaciones, dejando el cierre de cuentas en tu sistema actual. Existe la opción de no marcar los pedidos abiertos como “servidos” al cerrar una cuenta, de modo que el registro de referencia se queda en el otro sistema.
El modo de cobro se ajusta por local, por zona o por unidad. Un establecimiento que no cobra no muestra importes ni al huésped ni a caja; los pedidos se registran igualmente para los informes.
Los datos personales se anonimizan a los doce meses; se quedan las estadísticas de pedido, importe, artículo y hora. Se borran nombres, teléfonos, notas y nombres de cuenta; los dispositivos de huésped que llevan mucho sin usarse se eliminan y los intentos de código fallidos se limpian cada día.
Tu menú ya está en un código QR. Lleva también el pedido a ese mismo código.
Se monta sobre el menú QR que ya tienes. Empieza con uno de los cuatro ajustes predefinidos y afina después por zona y por unidad.

